resumen del 2004

México DF, marzo 2005
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Hola amigos y familia! Escribimos esta carta desde un oasis. Un breve oasis: no de espacio (después de todo, te escribimos desde la Ciudad de México), sino de tiempo. Estamos disfrutando de la paz que trae la Semana Santa Católica a esta ciudad, cuando la marabunta huye de los menos afortunados, y su huida nos deja más afortunados, en una ciudad sin tráfico ni gentío. Esperamos que a ti también te acompañe la paz en estos momentos. Te contamos cómo nos fue en el 2004.

Japón

Este año cumplimos un sueño que Cecilia atesoró durante muchos años: finalmente visitamos Japón. Pocas sociedades han vivido una transformación tan brusca de vida tradicional a modernidad. Nosotros estábamos interesados en conocer un poco más de esta fascinante cultura. Llegamos con nuestras mochilas sin plan ni ruta, pero con mucho entusiasmo y con los consejos que nos dieron algunos japoneses durante el viaje de 17 horas. Pasamos pocos días en la norteña isla de Hokkaido, ya que hacía más frío del que supusimos. La mayoría del tiempo la pasamos en las islas de Honshu y Kyushu.

El Japón antiguo es fácil de encontrar. Nikko y Nara tienen ambientes muy similares; son antiguas e idílicas granjas de templos bien preservados; el fuerte de Inuyama invitaba a subir a conocerlo, y a compartir su vista hacia el río Kisa-gawa. A la vuelta de cada esquina del barrio Sanmachi (período Edo) de Takayama, casi imaginábamos que veríamos un duelo entre samurai. Shirakawa-go, un pueblo bucólico a orillas del río Sho-kawa, lucha por mantener sus tradiciones y sus casas de construcción estilo gassho-zukuri, para lo cual es indispensable mantener el sistema de trabajo colectivo.

El diseño y la creación de jardines se toman muy en serio en Japón. Quizás exagere al decir que uno de los diseñadores más famosos consiguió el estátus de semi-dios; pero así como a un semi-dios (o a un futbolista brasilero, poeta victoriano, o lama tibetano), la historia lo recuerda con un solo nombre: Soami. Sin embargo, una de las obras maestras de Japón, Kenroku-en (Kanazawa), es ahora anónima: Kenroku-en significa "jardín de los seis atributos" y no es nada menos que un poema, un brindis, dedicado a lo que podría ser la convivencia del hombre y la naturaleza. Los "seis atributos" datan de la dinastía Sung en China: "retiro", "espacio", "artificialidad", "antigüedad", "agua", y "vistas". De éstos, el que podría sorprender es "artificialidad" - pero es importante balancear la "naturalidad" a la que aspiramos, con el mensaje de que el hombre ideó, forjó y mantiene un espacio. Los jardines también nos devuelven mensajes importantes. En Ryoan-ji (jardín zen en Kyoto, patrimonio cultural de la humanidad de la UNESCO, y nervio emocional de Japón) el diseñador colocó 15 rocas en la grava, de tal modo que no hay ningún ángulo desde el cual se puedan ver más de 14; la metáfora es que no es posible conocer todo desde un solo punto de vista. Pero finalmente vimos que los jardines no son sino un reflejo de los elementos estéticos preponderantes en las otras artes del Japón - la atención al detalle en la comida kaiseki y en la carpintería; la poderosa sutilidad de una danza geisha, de los círculos de grava en un jardín zen, o en las tres líneas de un haiku.

Otro Japón, el ultra-moderno o post-modernista, es un banquete decadente de luz y sonido, donde mucho es mejor que poco. Las calles de Osaka nos involucraban en una intimidad surrealista de neón y sonidos sintéticos. De Tokyo lo que más me impresionó fue su intraconectividad - a pesar de ser una de las ciudades más gigantescas del mundo, mi mente la cataloga como un pueblo ultra-intraconectado, por la ubicuidad y la facilidad de usar trenes, buses, telefonía celular, Internet, etc. Más de la mitad de la gente en los trenes subterráneos está absorta en leer y escribir mensajes por teléfono a interlocutores invisibles; parecían estar menos conectados con el mundo, pero no puedo evitar imaginar con quiénes estarían conectados a través de esas ligas invisibles. Más al sur, Hiroshima ahora deslumbra con una energía humana que no permite fácilmente ver rastros de la devastación de la Segunda Guerra Mundial más atrás.

La naturaleza aún tiene una voz importante en el Japón. Afortunadamente la oímos y la acatamos; nos tocó el espectáculo del sakura (florecimiento del cerezo) en varias ciudades -- parte del sueño de Ceci. Subimos a la cima del Monte Misen en la isla de Miyajima (Itsuku-shima), para llegar a unas vistas tremendas del mar Seto-Nai-Kai que separa a Honshu, Kyushu y Shikoku. En la isla de Kyushu caminamos durante horas en el parque nacional Aso-san - un cráter volcánico de 128 kilómetros de circunferencia. Después de todo ese ejercicio, Beppu, pueblo costero, nos invitó a relajarnos en sus onsen, baños termales de aguas (o barro) calientes. Allí conocimos a nuestros nuevos amigos Hidenori Oi y Mika, artistas de la prefectura Yamaguchi-ken quienes viven parte del año en Barcelona. Amablemente nos invitaron a conocer algunos de los sitios fuera del corredor turístico, como la ciudad de Nagato donde viven, el onsen de Tawarayama, la ciudad de Hagi (conocida por la calidad de su cerámica), y las fotogénicas planicies karst de Akiyoshi-dai.

La comida japonesa recompensó nuestros esfuerzos de salir a buscarla en todos los rincones. Hay cierta ironía en tragarse ruidosamente un sencillo y delicioso plato de udon (fideos), parado en la plataforma de la estación Shin-Osaka, a 2 metros y a 2 minutos de donde llegaría el shinkansen, el transporte terreste más rápido del mundo; es divertido comer en un restaurante de kaiten-zushi donde la comida llega sola a tu lugar via un tren o bote miniatura. Pero los desayunos tradicionales en los ryokan (hostales japoneses) y una cena elegante de fugu (pez globo - letal en minutos si no lo prepara un experto) evidenciaron la alta cultura japonesa. Algunas sorpresas completaron la experiencia culinaria - una anónima pasajera de tren nos regaló tres fresas perfectas, impecablemente empacadas en una caja de madera forrada con papel de arroz, después de habernos sólo saludado e intentado comunicarnos sin mucho éxito. Finalmente, la comida resultó una metáfora de nuestra visita al Japón: una experiencia variada y completa... con algunas sorpresas. Te invitamos a ver algunas fotos de nuestro Japón.

Amistades

Durante 2004 nos visitaron algunos amigos. Mariana llegó desde París por unos días. Juan, Guille y Lorena visitaron desde California. Jérôme y Mitsue también nos visitaron desde Boston un par de días, de camino al pueblo de Mitsue en Sinaloa. Así tuvimos la oportunidad de visitar los canales de Xochimilco, la basílica de Guadalupe, y alguno que otro museo que no conocíamos. Teníamos años de no ver a Mariana (la última vez fue en Tailandia) así que fue divertido reunirnos otra vez.

Hicimos algunos paseos cerca de la ciudad de México con amigos, como uno a la ex-hacienda de Chautla en Puebla, donde pescamos truchas. O más precisamente, Salvador pescó truchas y el resto inútilmente lanzábamos hilo de pescar al lago, mientras esperábamos que las truchas de Salvador se transmutaran en comida para todos nosotros.

Asistimos también a la boda de Kimie y Eduardo aquí en México, donde Kimie lucía un kimono tradicional, y donde conocimos a Yoshio, un carismático y premiado cantante mexicano-japonés con mucha historia en México.

Familia

Este año tuvimos varias oportunidades de vernos con la familia peruana. En diciembre vinieron Susie, Alfredo y sus hijos desde Washington DC, y llegaron mi hermano Eddie, mi mamá, y mi abuelita desde Lima. Pasamos aquí la Navidad y el Año Nuevo, y salimos a ver las pirámides de Teotihuacán, el pueblo de Taxco, y las grutas de Cacahuamilpa. Estuvo divertido hacer viajes imprevistos con todos.

Un viaje más planificado fue el que hicimos con la familia mexicana a Veracruz, para la boda de Mireya, una prima de Ceci. Junto con unas veinte personas, pasamos un fin de semana en la región de los Tuxtlas. El paso es mucho más relajado que en la ciudad de México, y es una experiencia cultural muy diferente a la de la gran urbe, en cuanto a música, comida, etc.

También nos vino a visitar mi prima Patty por algunos días, cuando iba de camino a EE.UU.

Les deseamos a todos buena salud y larga vida.

Cachorros

En diciembre nacieron los cachorros de nuestra perrita Khala. Fueron cuatro, y todas nacieron con buena salud. Todas fueron hembritas, y todas buenas ejemplares de su raza (pastores de Shetland). Ya les hemos puesto sus tatuajes y sus microchips. Nos encanta la raza porque son bastante inteligentes, obedientes y jueguetonas, pero no requieren demasiado espacio. Una de las cachorritas se fue con Lucía a Estados Unidos! Están preciosas, y ya les hemos encontrado hogar a todas menos a una. Si conoces de alguien que esté interesado en hacer de una Shetland parte de su familia, contáctanos por favor.

En el trabajo...

Fue un año duro para Ricky en el trabajo, porque el mercado de software continúa un poco deprimido, pero Siebel Systems consiguió algunos logros importantes en América Latina. En el 2005, él espera poder viajar más a Brasil y mejorar el poco portugués que hasta ahora domina. A Ceci le fue mucho mejor, ya que su taller de restauración fotográfica consiguió varios clientes nuevos, algunos de los cuales le darán trabajo por varios años. El taller va expandiéndose con más equipo y materiales de trabajo. Generalmente sus clientes son museos y coleccionistas privados.

Mirando hacia adelante...

Para el 2005, tenemos planes de hacer un recorrido en bicicleta en Europa durante un par de semanas. No hemos completado la idea, pero probablemente haremos una ruta muy fácil en Francia en agosto u octubre. Si te interesa unirte, escríbenos pronto.


Deseándote lo mejor para el 2005, y esperando verte pronto, nos despedimos con mucho cariño.

Cecilia + Ricky





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