1995-1999: una reflexión
México DF, diciembre 1999
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Estimados amigos y familia,
Después de cuatro emocionantes años viajando y viviendo mayormente en Asia, he regresado a "casa". Durante este tiempo, he conocido y he forjado amistades duraderas con personas de diferentes andares, intereses, y antecedentes culturales. Ésta es y será una inolvidable, y hasta ahora sin ninguna duda la más importante experiencia de toda mi vida -- incluyendo mi estadía con las Misioneras de la Caridad en Calcuta, mi estadía en el pueblo tibeto-hindú de Dharamshala, y viajes a través del corazón del Asia central, sudeste, y sur.
Cómo describir un sueño de esta magnitud, visto realidad? Puedo decir que he aprendido algunas pocas cosas sobre lugares, gente, y sobre actividades humanas. Mas conocimiento "enciclopédico" es sólo una pequeña parte de lo que siento que he aprendido; más bien he aprendido mayormente sobre mí mismo, y he visto el largo camino que debo andar para mejorarme constantemente; he aprendido cómo algunas pesonas pueden ser humildes y compasivas frente al dolor y la tragedia; cómo otros pueden permanecer confiados y ecuánimes cuando se enfrentan a un peligro muy real y palpable, o a lo desconocido; cómo aún otros pueden ser tan ingeniosos y mantenerse satisfechos aún viviendo de muy poco, en uno de los ambientes geográficamente más hostiles de nuestro mundo. Sin duda cada individuo con quien he compartido esos momentos, es especial, especial de su propia manera, dueño de una joya de la que he podido aprender. De esta manera he empezado a entender el mantra budista tibetano "om mani padme hum", o "saludo a la joya en el loto", el cual explica que cada uno de nosotros es como una flor de loto que tiene el potencial de crecer desde las profundidas más lodosas, a ser una hermosa flor con un corazón puro y una mente clara.
También he tenido el privilegio, durante este tiempo, de conocer a varios cientos de viajeros y mochileros, y de entender y participar en su subcultura. Los viajeros son personas curiosas y poco comprendidas: una escasa tribu global que no conoce fronteras -- cuyos miembros comparten una mente abierta, un sentimiento irracional de hermandad entre ellos (aún cuando no se conocen), irreverencia ante autoridades arcaicas y establecidas, y una necesidad de explorar y de ser escépticos. Sin embargo, lo extraño es que aparte de eso, los viajeros no compartimos nada más, en términos de valores comunes, intereses, o puntos de vista.
Muchos de ustedes sabrán que hace un año -- mientras trabajaba en un proyecto tibetano cultural/informático, en el norte de la India -- había decidido regresar a las Américas, para así estar más cerca de mi familia y para contribuir una vez más al dinámico mundo del software y de la informática.
Así que, después de despedirme de la India, aquel país y aquella gente que me dieron tanto, en julio de 1999 ya había llegado a Lima. Pasé unos meses con mi familia y haciéndome pruebas médicas para comprobar que estuviera completamente sano. También me pasé varias semanas organizando miles de fotografías y docenas de historias que escribí en privado, e intentando asimilar todo lo que había experimentado. Y traté de planificar la próxima fase de mi vida. Finalmente decidí mudarme a México, para que Cecilia --mi novia, a quien conocí hace ya más de dos años en la India-- y yo pudiéramos vivir en la misma ciudad. En octubre, aterricé en la ciudad de México, paradójicamente un lugar en el que nunca había estado. Éste sería mi hogar ahora.
Con la ayuda de varios de ustedes, encontrar un empleo interesante (en una ciudad en la que podría contar a mis amigos con los dedos de una mano) no fue tan difícil como pudo haber sido. El mes pasado empecé a trabajar con Siebel Systems, una empresa de software basada en California. Yo estaré basado en México, como parte del equipo de América Latina y el Caribe, lo cual significa que tendré la oportunidad de verme con muchos de ustedes en el futuro cercano.
También he encontrado un lugar agradable para vivir -- una casa de estilo art-deco en un barrio llamado Condesa, que fue popular a comienzos de este siglo y después. Recientemente se ha vuelto popular una vez más, debido a sus muchos restaurantes y cafés, sus parques, y su ambiente bohemio y de pueblo pequeño -- un pequeño lujo considerando que ésta es una de las ciudades más grandes de todo el mundo. Me mudé hace dos días.
Con algunos de ustedes he conversado hace apenas horas, y con algunos otros, el último contacto puede haber sido hace años. Pero las amistades y las buenas memorias reverberan. Muchos de ustedes se han enamorado y desenamorado en este tiempo, o se han casado; otros han añadido pequeños (humanos u otros) a sus familias; muchos han terminado o empezado estudios, muchos han empezado empleos nuevos y distintos, algunos de ustedes han escrito y publicado libros u obras musicales; y otros han dedicado sus vidas a la obra social y a aquellos más necesitados, o a su religión, o a vivir en comunió con la naturaleza. (Creo que uno de ustedes ha hecho todas estas cosas!) Algunos de ustedes sin duda seguirán viajando, incansables y eternamente curiosos, por el resto de sus días.
Todos hemos compartido momentos especiales en algún momento y en algún lugar durante los últimos cinco años -- ya sea bailando en Jerusalén o en Dharamshala; viendo a la luna y luego al sol salir a iluminar a Tikal; congeládonos hasta un estado quasi-criogénico en Uyuni; buceando bajo el mar de Celebes o cerca de Sharm-el-Sheikh; actuando en una película hindú en Hampi; haciendo 700 Km de ciclismo a través de pueblos pequeños y campos interminables de girasoles en España, y conociendo a un Caballero Templario; logrando sobrevivir a una difícil situación de alta-montaña en el Monte Blanco; o simplemente compartiendo una buena conversación y música de guitarra --compitiendo con los insectos-- en el Parque Nacional de Sunderbans.
Cuál es el motivo de este mensaje, te preguntarás? Espero poder capturar y extender algunos de esos momentos de hospitalidad y diversión, y amistad, que hemos compartido. Si vienes a la ciudad de México, asegúrate de mantenerte en contacto para que podamos encontrarnos, o por si te puedo servir de algo. Aquí están mis datos, justo a tiempo para esas tarjetas de Navidad y Año Nuevo!!
Ricardo Cárdenas
Antonio Sola 32
Condesa
México DF 06140
MÉXICO
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Mi dirección de correo electrónico debe permanecer de por vida (o al menos hasta que el Internet llegue a Marte y a otros planetas, cuando tendremos que añadir ".ea.ss.mw.3d" a nuestras direcciones de correo-e!): rcardenas at alum.mit.edu
Con mucho cariño y efusivos saludos,
om mani padme hum
Ricardo Cárdenas
Sigue tus sueños
Toma los riesgos
Te llevarán lejos